Las Ciudades Invisibles por Karina Puente

Las Ciudades Invisibles por Karina Puente

Las ciudades invisibles, es un proyecto artístico personal por el escritor italiano Italo Calvino (1972) usando de referencia su libro titulado: “Las ciudades invisibles” (Le Città invisibili).

El plan de Karina es hacer una ilustración de cada una de las ciudades que Marco Polo describe al Gran Kublai Khan, con técnicas de dibujo como: dibujo con rotulador sobre diversos tipo de papel, collage, corte con cuchilla y pegado en capas.

A continuación, un extracto de una entrevista realizada por Pratiti Ganatra a Karina Puente para la revista digital Kindle Magazine acerca del proyecto mencionado, publicada en mayo de 2016 y traducida por la ilustradora.

Pratiti Ganatra: ¿Cómo conociste Las Ciudades Invisibles de Ítalo Calvino y decidiste que querías trabajar en la ilustración de las ciudades escritas en el libro? Cuéntanos un poco sobre este proyecto en detalle.

Karina Puente: Es una larga historia, pero haré todo lo posible para que sea breve. Leí el libro cuando estaba en la universidad (estudiaba arquitectura), realmente no lo entendí mucho y no me conecté con lo que estaba leyendo en ese momento. Solo sabía que era un libro sobre el que los arquitectos hablaban apasionadamente.

Era una buena estudiante, pero siempre esperaba poder dibujar mejor. Recuerdo que otros estudiantes podían dibujar increíblemente bien (esto era cuando todavía teníamos que dibujar muchos de nuestros proyectos a mano) y siempre pensé que no era lo suficientemente buena o que la manera en que dibujaba no era adecuada para la academia. Siempre he tenido este tipo de forma infantil de representar las cosas.

Finalmente, me gradué y comencé a trabajar en una firma de arquitectura, me convertí en profesora de diseño y estudié una maestría en Bienes Raíces, lo que, por cierto, pensaba era lo mejor para mí en ese momento.

Dorotea

Nueve años después … (2013) hice un gran cambio. Llevaba mucho tiempo trabajando como arquitecto, una tarea difícil en mi país y estaba cansada de diseñar edificios residenciales entre paredes divisorias para empresas de bienes raíces y casas en la playa. Quería opinar sobre las cosas que definían la ciudad en lugar de hacer solo lo que podía, así que renuncié al sector privado y me uní al sector público. Quería lograr cambios. En ese momento, el Ayuntamiento de Lima estaba organizando un equipo de arquitectos y urbanistas para trabajar en el plan urbano de nuestra ciudad hacia el 2035 y aproveché la oportunidad. Fue una experiencia increíble pero realmente abrumadora también. Tuvimos que trabajar muy duro y rápido porque las elecciones estaban cerca y no teníamos más tiempo. Además, mi esposo acababa de irse a estudiar un MBA que duraba dos años, lo cual fue un paso muy importante para nosotros, pero también muy triste ya que recientemente me había convertido en madre. Creo que todo eso me hizo buscar algo en lo que ocupar mi mente y no pensar demasiado. En realidad, creo que cuando no piensas tanto en algo, las cosas vienen naturalmente. Así que comencé a jugar, dibujar, pintar y hacer todo tipo de tareas artísticas solo para divertirme con mi hijo en casa. Pintamos en papeles grandes, probamos diferentes materiales, construimos ciudades enteras en cartón e íbamos a museos todo el tiempo. Creo que eso encendió mi imaginación nuevamente en la dirección del arte.

¡Entonces! Un día me senté y dibujé una ciudad muy pequeña que llamé “La ciudad debajo de la ciudad”. Mostraba un barrio bajo en la cima de un cerro (con todos los problemas que tienen los barrios emergentes) y una ciudad imaginaria debajo con espacios públicos, vegetación, agua, actividades culturales, arte y color. Un contraste evidente en la calidad de vida. Había visto tanto cuando analizábamos los problemas de nuestra ciudad que me había abrumado. Solo sentí la necesidad de dibujar algo. Afortunadamente, me gustó mucho el dibujo y en ese momento recordé el libro de Calvino. Eso es lo que impulsó el proyecto. Decidí ilustrar su libro para que mi hijo lo entendiera y realmente solo por diversión, porque lo disfrutaba.

Al principio tuve que buscar en google su libro porque no lo encontraba en ningún lugar aquí en Lima, hasta que un amigo que vio los dibujos que había hecho me regaló el suyo. Así que ahora, trabajo con un libro que tiene un propietario anterior.

Se podría decir que ahora soy una arquitecta que dibuja. Trabajo como urbanista de día y como artista de noche. Ilustro hasta la mañana a veces. Creo que soy una de esas personas que quería ser artista, pero en cambio se convirtió en arquitecta. Aun así, no cambiaría mi elección de carrera ahora.

Eufemia

PG: ¿Las áreas urbanas / ciudades siempre han sido algo que te ha fascinado?

KP: ¡Sí! Soy hija de un diplomático, así que he vivido en ciudades toda mi vida. Cuando tenía un año, nos mudamos a Helsinki, cuatro años más tarde a Wellington y desde entonces he vivido en Lima de manera intermitente, en Guatemala y en Caracas. Además, mi padre solía viajar mucho y cada vez que lo hacía, tenía que traerme un libro de la ciudad o el país que había visitado. Fue a Beijing, Singapur, Washington, etc. Siempre me contó sus experiencias en cada ciudad. Mi madre siempre me relataba la historia del momento en que fueron por primera vez a Nueva York conmigo en la barriga. Me encantan las ciudades; leo y enseño sobre ellas y también las dibujo.

Hay algo absolutamente sorprendente y fascinante sobre las ciudades, y más aún sobre las metrópolis y las megalópolis. Estoy interesada en todas ellas, pequeñas, enormes, históricas, creativas, problemáticas o cosmopolitas. Cada una tiene algo que vale la pena admirar.

Una de las cosas que me interesa profundamente es el poderoso intercambio de conocimiento que ocurre en las ciudades y el intercambio sociocultural múltiple y diverso que presenciamos. Cuanto más agitada es una ciudad, más me interesa. Hay algo mágico acerca de las personas viviendo juntas en urbes.

PG: Calvino dice en el libro: “con las ciudades, es como con los sueños: todo lo imaginable se puede soñar, pero incluso el sueño más inesperado es un rebus que oculta un deseo o, al revés, un miedo”. Las ciudades, como los sueños, están hechas de deseos y miedos, incluso si el hilo de su discurso es secreto, sus reglas son absurdas, sus perspectivas son engañosas y todo oculta algo más “. ¿Cómo te imaginas estos sueños y temores mientras estás tratando de ilustrarlos? Describe un poco el proceso.

KP: ¡Los sueños, miedos y deseos son conceptos muy poderosos! Intento dejar su interpretación abierta para que el espectador los sienta cuando los ilustro. Cada uno de estos conceptos se representan (si están presentes) con diferentes estrategias. Tal vez podría contarles cómo decidí hacer Anastasia, la ciudad que forma parte del capítulo Las Ciudades y el Deseo.

Anastasia es una ciudad de engaño. Calvino habla de cómo crees que eres feliz viviendo dentro de ella, pero en realidad no lo eres; sobre esa dualidad. Así que representé una ciudad encima de otra ciudad. La ciudad que está arriba es una ciudad feliz, con cometas y calles elevadas, mientras que abajo hay una ciudad minera, sin luz, donde tienes que trabajar todo el día y estás atrapado. En este caso, los sueños y los deseos se representan en la parte superior, cerca del cielo y el miedo se representa bajo tierra.

Anastasia

“La ciudad se te presenta como un todo donde no se pierde ningún deseo y del cual eres parte, y como disfruta de todo lo que no disfrutas, no puedes hacer nada más que habitar este deseo y estar contento. Tal es el poder, a veces llamado maligno, a veces benigno, que Anastasia, la ciudad traicionera, posee; Si durante ocho horas al día trabajas como cortador de ágata, ónix, crisoprasa, tu trabajo que da forma al deseo toma del deseo su forma, y ​​crees que estás disfrutando de Anastasia completamente cuando solo eres su esclavo”. (Calvino, 1972)

PG: Rebecca Solnit en Wanderlust: A History Of Walking dice que “una ciudad siempre contiene más de lo que cualquier habitante puede saber, y una gran ciudad siempre hace que lo desconocido y lo posible estimule a la imaginación”. Así que cuando estás leyendo a Calvino, ¿tienes la sensación de que la ciudad que estás a punto de ilustrar tiene elementos desconocidos? Quiero decir, ¿hay fragmentos en la ilustración, que son puramente de tu imaginación y no en el texto?

KP: Todo el tiempo. Creo que ilustrar el libro de Ítalo Calvino es solo una excusa para dibujar sobre lo que tengo en mente. La relación entre la imaginación del hacedor de imágenes en contraste con las palabras del autor es muy compleja y nunca se repite exactamente igual. Cuando leo sus palabras, mi mente simplemente divaga en formas y detalles que provienen de mis propias experiencias. Lo que me motiva es dar forma tangible a lo que solo existía en la mente de Calvino al escribir -formas que nunca conoceremos-.

Me gusta leer más allá de las palabras para que el espectador pueda leer más allá de la ilustración. Tiene un poco de misterio todo el proceso. Aunque a algunas personas no les gusta el hecho de que yo le doy forma a sus “ciudades invisibles”, principalmente porque las contamino con mis propios puntos de vista, pero es un proyecto personal, así que no le doy tanta importancia. No es un trabajo académico.

Cuando leo la descripción de cada una de las ciudades, las ideas no vienen tan rápido. Tengo que digerir el contenido primero. Lo leo varias veces y dejo que las palabras se dispersen en mi mente durante unos días o cuánto tiempo me lleva sentirme urgida a sentarme y dibujar. A veces es una semana, a veces más. Un proceso subconsciente continúa sin que yo lo controle. Las mejores ilustraciones han salido así.

Con Isidora, por ejemplo, un día publiqué el dibujo que hice de ella en la web y me dijo un amigo mío: ¡Oye, allí veo la plaza! Calvino habla de una mujer sentada en una plaza. No había dibujado una plaza, pero la estructura de la ciudad había dejado los bordes del papel en negro y el centro en blanco. Este fue para él la representación de la plaza. Me encantó ver los efectos del proceso subconsciente. Finalmente, la plaza estaba allí, así no la haya dibujado intencionalmente.

Isidora

No me había dado cuenta, pero también tiendo a dibujar algo fuera del texto original a propósito, dependiendo de lo que esté sucediendo en el momento en que estoy trabajando. Después de leer esta pregunta y pensar un poco más, me di cuenta. Por ejemplo, en la ciudad de Zirma está nevando porque la hice cerca del día de Navidad; Maurilia tiene una luna llena justo en el centro porque ese día había una hermosa luna llena en Lima y ¡podía verla a través de la niebla! Aun así, me encanta que las ilustraciones sugieran cosas diferentes para cada espectador y que las interpretaciones cambien a medida que el espectador cambie.

Zirma

PG: Cuéntanos un poco acerca de los diferentes materiales y técnicas que utilizas para estas piezas.

KP: Uso técnicas mixtas y de collage, pero principalmente hago dibujos en tinta sobre papel que luego recorto con una cuchilla y pego sobre otros papeles (en capas). También utilizo marcadores de pintura acrílica. Creo que la técnica viene de hacer maquetas de arquitectura (algo que siempre me ha gustado hacer). No puedo dibujar en un papel en una sola capa; siempre empiezo con un recorte que estructura toda la pieza y luego dibujo alrededor de ella.

Ipazia

PG: P.D Smith escribió: “Pero las ciudades ideales son en gran medida el producto de su propio tiempo. Diseñadas como declaraciones urbanas completas, llevan la huella inconfundible de su propia cultura y cosmovisión en cada calle y edificio. Y, sin embargo, para tener éxito, una ciudad tiene que estar abierta al desarrollo continuo, libre para evolucionar y crecer con las demandas de los nuevos tiempos. Al igual que los relatos de ciencia ficción del futuro, las ciudades ideales se vuelven obsoletas rápidamente”. ¿Crees en esta idea de una ciudad ideal? Y si es así, ¿qué aspecto tendría si lo ilustraras / visualizaras?

KP: Creo que las ciudades deberían estar abiertas al desarrollo continuo y reinventarse a lo largo de su vida, pero al mismo tiempo deben ser fieles a su propia esencia. Más aún si son ciudades con atributos culturales o históricos. Aunque, no estoy a favor de generar ciudades museo. Eso en realidad mata su espíritu y las deja obsoletas. Una ciudad definitivamente no es un museo.

Creo que hay varias ciudades que se reinventaron, como Nueva York o Bilbao, pero que mantuvieron vivo su espíritu. Otros no han tenido la misma suerte, como Detroit para nombrar uno.

¿Cómo sería una ciudad ideal para mí?

Zaira

Creo que mi ciudad ideal estaría llena de espacios públicos, museos, tiendas frente a grandes senderos peatonales, edificios altos que contrastan con los bajos conectados por cables y tranvías; habría gente volando en globos y parapente; arte urbano por todas partes, cafés llenos de gente, tiendas de antigüedades, pequeños mercados que explotan con mercadería. Muchos monumentos cuidados. La ciudad tendría parques construidos para niños y ancianos en casi todos los rincones. Múltiples lugares para sentarse y árboles para dar sombra a todos. No existirían comunidades cerradas. Habría menos coches y más gente caminando. También habría estructuras tipo Archigram desde donde ver el paisaje y, posiblemente, espacios urbanos junto a un río donde las luces se encienden por las noches y simplemente brilla. No lo sé, algo así.

Creo que Calvino detalla algunos de ellos en su libro. Habla de ciudades felices y de ciudades infelices. Creo que Maurilia es una de las ciudades nostálgicas, quizás triste; la antítesis de una ciudad ideal. Él la describe como una ciudad provincial que no sobrevivió al cambio. Aquí hay un extracto:

“Cuídese de decirles que a veces diferentes ciudades se suceden en el mismo sitio y con el mismo nombre, nacen y mueren sin conocerse, sin comunicación entre ellas. En el momento, incluso los nombres de los habitantes siguen siendo los mismos, y el acento de sus voces, y también las características de los rostros; pero los dioses que viven debajo de los nombres y los lugares de arriba se han ido sin una palabra y los forasteros se han establecido en su lugar. No tiene sentido preguntar si las nuevas son mejores o peores que las antiguas, ya que no hay conexión entre ellas, al igual que las postales antiguas no representan a Maurilia como era, sino a una ciudad diferente que, por casualidad, se llamó Maurilia, como esta”. (Calvino, 1972)

Maurilia

PG: ¿Qué tan importante es ser una persona que ha viajado mucho para ejecutar un proyecto como este? ¿Crees que viajar mucho, y realmente visitar varias ciudades ayuda a visualizar lo que Calvino está escribiendo?

KP: Creo que es muy importante viajar. Hay un límite a lo que se puede ver y sentir cuando miras fotografías o videos. Vivir en ciudades, recorrerlas, descubrirlas con todos tus sentidos es lo que me inspira. Visitar la plaza principal, donde comenzó todo, los mercados y, por supuesto, sus espacios públicos. Todos esos espacios te hablan de alguna manera, dejan impresiones. Lo que tiendo a hacer es dibujar en mis diarios cuando viajo e intento registrar tanto como pueda. Tal vez cuando leo las ciudades de Calvino recuerdo mucho de lo que he visto.

Hace poco vi un video de una entrevista a Calvino en París (1974). El periodista lo sacó de su estudio y caminaron por la ciudad. De pronto se detuvieron frente a una tienda de quesos y dijo que en realidad se puede leer una ciudad, absorber información de esa ciudad a través de, por ejemplo, las tiendas frente a una calle concurrida. Estoy completamente de acuerdo con eso. Si tuviera que escribir un libro sobre queso, probablemente iría a esa tienda y aprendería de él como si fuera una enciclopedia. Lamentablemente, ese tipo de tiendas están siendo reemplazadas hoy en día por los centros comerciales genéricos, por lo que las experiencias también están desapareciendo lentamente.

PG: Por último, ¿cuál es tu visión final para este proyecto?

KP: Deseo ilustrar las 55 ciudades del libro. Comencé hace un año y medio y he terminado 12 de ellas. Es un proyecto que me importa mucho y sé que cuando termine, verlas todas juntas será algo muy especial.

A veces me imagino mostrándole a Calvino la colección de dibujos que he hecho y lo visualizo prácticamente insultándome en la cara mientras mueve sus manos al “estilo italiano”. Casi como diciendo ¡Come ti permetti! (¡Cómo te atreves!)

¡Me atrevo! Me atrevo porque es un experimento, porque no es un trabajo o una comisión. Es un proyecto personal; hecho por y para mí porque me encanta hacerlo y me resulta natural.

Quién sabe, tal vez esto cambie mi vida y me convierta en algo que no sabía que podía ser…

Olivia

Karina Puente (Lima, 1980) es arquitecta de profesión y actualmente se desempeña como arquitecto, diseñadora urbana y consultora. Estudió arquitectura en Caracas, Venezuela y en Lima, Perú (2006) y es Magister en Gestión y Desarrollo Inmobiliario por la Universidad ESAN. Desde entonces, ha participado en varios proyectos de diseño arquitectónico y urbano, entre ellos, la planificación de la Metrópolis de Lima de cara al año 2035 y la gestión y diseño del proyecto del Parque Ecológico Antonio Raimondi en Lima por el cual ganó un Hexágono de Plata en la XVII BIAU del Perú. Actualmente se encuentra desarrollando proyectos para entidades públicas y privadas incluyendo una cartera de proyectos turísticos para el Ministerio de Turismo.

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